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Las estrategias para la promoción de la lectura son una
serie de acciones orientadas a incentivar, consolidar y desarrollar
este comportamiento. Serán particulares en la medida en
que respondan a una determinada necesidad y a un contexto específico;
requieren de una planificación previa y de cierta flexibilidad
que permita realizar ajustes
durante su implementación para garantizar una acción
eficaz. Promover la lectura supone continuidad para que los chicos
puedan explorar distintos textos y se afiancen
en su proceso.
Además de la tarea del bibliotecario, la participación
y el compromiso de los docentes, la familia y toda la comunidad
educativa, resultan clave en la formación de lectores porque
los adultos representan el modelo a imitar.
A continuación presentamos algunas propuestas que el bibliotecario
podrá recrear y adecuar a su ámbito.
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